NOTA
DE PRENSA:
Después de graduarse en
fotografía por la Michaelis School of Fine Arts de la University
of Cape Town (1985), Zwelethu Mthethwa (Durban, Sudáfrica,
1963) obtiene una beca Fullbright para estudiar en el Rochester
Institute of Technology (EE.UU.), donde cursa un master en Imaging
Arts. Al regresar a Ciudad del Cabo, Sudáfrica, comienza
a impartir clases de fotografía y dibujo en la Michaelis
School of Fine Arts, tarea que desarrolla entre 1994 y 1999. Actualmente,
trabaja como investigador asociado en esta institución.
Los protagonistas de sus obras son los inmigrantes de las áreas
rurales de Sudáfrica, que viven en la periferia de la Ciudad
del Cabo. Su fotografía es un intento de reflejar el entramado
de historias, estilos, deseos y productos que caracterizan las vidas
de la gente que vive en los márgenes de las urbes. En contraste
con las imágenes en blanco y negro de los periódicos,
a través de las cuales es percibida generalmente África,
estas fotografías son grandes y llenas de color, ya que para
Mthethwa el color restaura la dignidad de la gente. En sus propias
palabras: no puedo imaginarme cuan monótonas serían
estas imágenes en blanco y negro y cuan desoladora parecería
para el espectador la vida de estas personas. Creo que estas fotografías
preservan y muestran la humanidad de las personas en sus espacios
privados. Además los puntos de vista del fotógrafo,
siempre más bajo de lo común, ayudan a acercar más
a los personajes y sus vidas al espectador.
En esta exposición, la segunda que hace en la Galería
Oliva Arauna, Zwelethu Mthethwa presenta un vídeo y tres
series de fotografías: la primera son mineros extractores
de oro, la segunda con trabajadores de las plantaciones de caña
de azúcar en el campo y la otra sobre retratos de los inmigrantes
rurales en el interior de sus casas.
En la primera sala de la galería nos encontramos con dos
fotografías de la serie “Gold Mine” (trabajadores
de las minas de oro). En esta serie Zwelethu ha fotografiado a los
mineros en sus puestos de trabajo, rodeados de sus utensilios y
maquinaria que forman su vida cotidiana y puede que también
su orgullo, recordándonos la dureza de las condiciones de
trabajo que tienen que sufrir los que extraen el preciado metal.
De la dureza de las condiciones de trabajo trata también
la segunda serie, la de los trabajadores de las plantaciones de
caña de azúcar, que encontramos en la segunda sala
de nuestra galería. Hay que decir que el cultivo de la caña
de azúcar es el trabajo más cercano al industrial
de todo el sector agrícola debido a la dureza del entorno
de trabajo. Los arados y ennegrecidos campos son testigo de la violencia
ejercida a la tierra en este tipo de cultivo. La caña debe
ser quemada y luego cortada con un machete, las tierras son tratadas
con productos químicos muy nocivos para los trabajadores
y además existe el peligro añadido de las serpientes
y otros animales venenosos. El sujeto fotografiado, que ha sido
interrumpido por el fotógrafo, mira fijamente al espectador.
Cada trabajador adopta una actitud diferente: desde el que nos mira
fijamente, casi desafiante, como guardián y dueño
de ese territorio a los que están sentados descansando. Detrás
de las figuras destacan los fondos siempre en franjas (verticales
u horizontales) verdes, marrones y negras de las cañas, los
suelos terrosos y el hollín.
La otra serie es una alternativa al cliché del hombre negro
víctima en Sudáfrica, compuestas para que los protagonistas
muestren sus particularidades en vez de parecer abstracciones sociales,
con lo que parecen menos extraños. El artista deja a los
protagonistas de sus obras decidir como quieren ser retratados aunque
no les da ningún tipo de atrezzo o ropa. Ellos eligen cómo
y con qué quieren aparecer, gesto que les restaura su dignidad,
a veces perdida a través, o por culpa, de los medios de masas.
Después de enseñarnos las duras condiciones de trabajo
con que se encuentran los inmigrantes de las zonas rurales cercanas
a Ciudad de Cabo, con esta última serie expuesta recobramos
la esperanza, puede que ficticia, de que pese a todo, están
orgullosos y felices de sus vidas.
La obra de Zwelethu se ha comparado con la de Seydou Keïta
por el poder que le otorga a sus retratados, más cerca del
posado que de la captura fortuita. También puede recordarnos
las imágenes documentales de Walker Evans así como
los retratos artísticos de Thomas Struth, características
que nos pueden llevar a afirmar que Zwelethu Mthethwa aúna
hábilmente lo político y lo estético.
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