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NOTA
DE PRENSA:
Nuestra idea para esta segunda exposición
en la Galería Oliva Arauna surgió de una fotografía
que tomamos de la escuela primaria pública Martin Luther King,
situada en las afueras de Turín. A su vez, “Vincenzina
and the Factory” es el título de una canción de
1974 de Enzo Jannacci , un famoso cantante y compositor italiano.
Juntando ambas ideas, hemos pensado en una moderna Vincenzina, quien
no está más en frente de la fábrica, su fábrica,
como dice la canción, sino en frente del colegio, la escuela
de su niñez.
La historia contada en este proyecto crea una relación entre
la infancia, la música y el proceso de demolición de
los edificios públicos que está teniendo lugar en Italia
en los últimos años, intentando dar una identidad a
todos los espacios públicos de los suburbios.
Hemos intentado imaginarnos un futuro pesimista pero previsible en
el cual la escuela Martin Luther King será vendida por agentes
estatales y, consecuentemente, será demolida para construir
edificios más rentables.
La Vincenzina de los 70, en la canción de Enzo Jannacci, había
perdido probablemente su empleo, mientras nuestra Vincenzina, vestida
de oscuro, acaba de perder su infancia y, de pie, delante de su viejo
colegio, cuya fachada ha sido cambiada tantas veces a lo largo de
los años, no puede hacer nada sino cantar una canción
de despedida al lugar que le ha permitido mantener sus recuerdos vivos.
En las grandes impresiones en PVC de la primera sala, los elementos
recurrentes son un muro en ruinas de una fábrica en demolición,
la fachada de la escuela Martin Luther King, postes eléctricos
diseminados en el espacio y un paso a nivel de una estación
abandonada; en primer plano, una figura femenina, Vincenzina, tocando
la guitarra apoyada en un poste en frente de su escuela.
En la segunda sala, dos postes eléctricos tridimensionales
están cubiertos con mensajes anónimos y anuncios de
gente que busca trabajo, una guitarra eléctrica real se apoya
en la base de un poste. Al lado hay una pila de collages recortados
tomados de revistas musicales.
Al final de la tercera sala una pared divide el espacio. Sobre ésta
un papel pintado muestra una reconstrucción casi real de la
fachada del colegio Martin Luther King, por una apertura lateral se
accede al espacio donde se proyecta el video: Vincenzina está
cantando en castellano acompañada de un grupo de niños
discutiendo en el patio de una escuela.
Partiendo de fragmentos de una realidad muy diversa, desde lejanas
sugestiones que crean un cuento de atmósferas, reflejos y análisis
de la vida en las zonas situadas en los limites de las grandes ciudades,
una vez que se ponen en contacto, hemos hecho un intento de subrayar
los elementos fundamentales que constituyen el esqueleto de estos
lugares, tales como las escuelas públicas, las fábricas
en ruinas o los pasos a nivel abandonados. Al mismo tiempo hemos intentado
incrementar la temperatura emocional y envolver al visitante; intentamos
analizar el presente mientras reactivamos, mediante la música,
los collages arquitectónicos y las canciones, la memoria de
nuestra infancia perdida.Es un viaja al pasado en el cual, Vincenzina
al principio se revela a si misma y muestra cómo las cosas
han cambiado desde su niñez, mientras en una segunda parte
sus canciones llegan a ser la voz que narra las imágenes en
movimiento de un grupo de niños que juegan sin darse cuenta
de las transformaciones que sucederán en ese lugar, que nunca
será el mismo. |
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