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NOTA
DE PRENSA:
A lo largo de la historia, el arte
ha tratado y reflexionado de manera insistente sobre las consecuencias
que las guerras y las masacres han tenido sobre la humanidad. Desde
que el artista chileno Alfredo Jaar saliera a la luz pública
internacional en Venecia Aperto en 1986, los temas derivados de estas
cuestiones se han convertido en centro de sus producciones a partir
fundamentalmente de los viajes que viene desarrollando por distintos
países de America, Africa y Asia.
Jaar concibe esta exposición como una elegía melancólica
a la gente de Angola. Homenaje que comienza en el mismo título
de la muestra, Muxima, corazón en Kimbundú, lengua indígena
angoleña. Alfredo descubrió esta palabra y su significado
cuando revisando su amplia colección de música africana,
vio que contaba con varias versiones diferentes de una canción
titulada así que habían sido realizadas entre 1956 y
1998 y que eran una evidencia sonora de la historia de Angola.
En el año 2004 viaja por primera vez a Angola. Fruto de éste
y de sus posteriores viajes al país africano es la exposición
presentada en nuestra galería. Allí se encuentra con
un país que acababa de salir de una cruenta guerra civil que
enfrentó a dos grupos políticos que buscaban gobernar
Angola tras su independencia de Portugal en 1975, apoyados cada uno
por las principales potencias mundiales que se habían enfrentado
durante la guerra fría.
La guerra había terminado pero sus efectos, la corrupción
y los fuertes contrastes económicos estaban aún omnipresentes.
El sueño del desarrollo y la absoluta liberación queda
todavía lejos. El 80% de la población sigue viviendo
en la absoluta pobreza -a pesar de ser un país rico en recursos
naturales como el petróleo o diamantes-, y con la amenaza del
sida y de los 18 millones de minas antipersona dispuestas por todo
el territorio angoleño.
A través de las dos cajas de luz, las cinco fotografías
y la película de Muxima, teniendo un gran interés la
música que la compone, el artista busca hacer reaccionar al
público convirtiéndose su obra en un instrumento para
crear una conciencia crítica y de denuncia ante los esquemas
políticos e ideológicos que perturban las relaciones
de los distintos mundos.
No menos importantes que la película son las bellísimas
fotos que forman parte de la muestra. Jaar busca que el espectador
quede afectado o dicho de otra forma, que las imágenes sigan
teniendo significado pero negándose a exponer las más
comunes y degradantes – representaciones de lo que podríamos
calificar como irrepresentable- que vemos a través de las noticias.
One million points of light, fue tomada en Luanda en la dirección
precisa hacia Brasil. Cuando Angola fue una colonia portuguesa, se
estima que fueron “exportados” como esclavos un millón
de angoleños a Brasil.
Las seis imágenes de nubes que componen An atlas of clouds
fueron tomadas en seis países africanos donde el artista ha
trabajado y desarrollado sus proyectos: Ruanda, Angola, Sudáfrica,
Nigeria, Namibia y el Congo.
The salt of the sea muestra un segmento de la película Muxima
proyectada sobre el mar. Muestra la cara apenada de una mujer que
busca a su hija desaparecida, una de el millón de angoleños
que desapareció durante los 27 años de guerra civil.
La fotografía hace una clara referencia a un poema de Pessoa
donde él se preguntaba cuanta sal del mar proviene de las lágrimas
de las viudas portuguesas.
Las dos fotografías tituladas Hope muestran a dos jóvenes
que pertenecen a la nueva generación de angoleños junto
a un gran área negra. La parte oscura de la imagen sugiere
una visión parcial, un reconocimiento claro de la incapacidad
de las fotos para dar una completa visión del país y
de sus gentes. También sugiere el pasado difícil que
la nueva generación está dispuesta a olvidar con el
fin de crear un nuevo futuro para el país y sus gentes.
The Problems of the people, es una fotografía de una pancarta
tomada en Luanda. El texto dice: “lo más importante es
resolver los problemas de la gente”. El artista encontró
este texto brillante por ser tan directo y por su simplicidad, el
programa perfecto para cualquier gobierno del mundo. Repitiendo la
imagen tres veces y decolorando el fondo, el texto se hace más
presente e inevitable.
En Double Vision, vemos a cientos de niños jugando felizmente
en la playa a las afueras de Luanda. Al fondo aparece el único
signo visible de un rápido proceso de industrialización
que ha fallado, hasta ahora, a la hora de afectar positivamente a
la vida de esos inocentes niños. La imagen ha sido doblada,
sugiriendo que la economía podría crecer, pero lejos
de lo que preocupa a estos niños, esto es solamente un espejismo.
Este artista, arquitecto y cineasta trabaja y vive en Nueva York desde
hace 25 años. Su obra se ha expuesto por todo el mundo y ha
participado en las bienales de Venecia, Estambul, Sydney, Sao Paulo,
Johannesburgo, Kwangju y la Documenta de Kassel. En el año
2000 obtuvo la Mac Arthur Fellowship Grant, uno de los grandes reconocimientos
en el mundo del arte.
A finales de mayo de este año salió el fallo que le
otorgó el premio a la Mejor trayectoria artística de
autor iberoamericano, promovido por el Gobierno Regional de Extremadura
cuyo jurado fue presidido por José Saramago.
La primera exposición en esta galería de Alfredo Jaar
se realiza en el año 1991, Terra non Descoperta, le sigue Serie
de la sal (1994), El silencio de Nduwayezu (1997) y la última,
El lamento de las imágenes (2003) con la que recibe el premio
Off de Photoespaña de ese mismo año. |
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